Rafael Bossio • 26 de octubre de 2026

3 cosas que aprendí haciendo retratos a Deditos de Poyo en Bogotá


Fotografiar en una ciudad diferente siempre es un reto. Aunque llevo años haciendo retratos en Cartagena, viajar a Bogotá para fotografiar a Deditos de Poyo me permitió salir de mi zona de confort, descubrir otras posibilidades visuales y enfrentarme a condiciones distintas a las que estoy acostumbrado.


Cartagena tiene su luz, sus colores y su clima caribeño. Bogotá, en cambio, me recibió con una arquitectura diversa, cielos nublados y una cantidad de elementos visuales que me hicieron mirar cada esquina con otros ojos.

De esta experiencia me llevo tres aprendizajes que quiero compartir.



1. Bogotá es una ciudad muy fotogénica

Retrato de la banda deditos de poyo en Bogotá.


Lo primero que me impresionó fue la riqueza arquitectónica de Bogotá. Cada calle, cada esquina y cada fachada parecían tener algo que contar.


Hay una diversidad de estilos, texturas y colores que convierte la ciudad en un escenario lleno de posibilidades para hacer retratos.

Lo curioso es que la sesión duró dos horas y logramos resolverla en apenas dos cuadras. No necesitábamos recorrer grandes distancias para encontrar escenarios interesantes. Bastaba con observar, identificar los fondos y descubrir cómo podían dialogar con la personalidad de cada integrante de la banda.


Esta experiencia me recordó que, para hacer buenas fotografías, no siempre necesitamos grandes producciones ni locaciones espectaculares. A veces, la clave está en aprender a mirar lo que tenemos delante.



2. La luz también puede convertirse en un desafío


Si algo cambió mi manera de trabajar durante esta sesión fue la luz. Acostumbrado a la luminosidad de Cartagena, encontrarme con los cielos nublados de Bogotá fue un reto. Durante buena parte de la sesión tuvimos una luz natural bastante tenue, que hizo que algunas fotografías quedaran más oscuras de lo que esperaba.


Pude resolverlo durante la edición, recuperando luminosidad y trabajando cada imagen para conseguir el resultado que buscaba. Sin embargo, me quedó una lección: cuando fotografiamos en una ciudad con condiciones de luz diferentes a las habituales, también debemos adaptar nuestra manera de trabajar.


En una próxima sesión en Bogotá llevaré flash para tener mayor control sobre la iluminación y explorar otras posibilidades creativas.

Porque fotografiar en otro lugar no consiste solamente en llevar la cámara y repetir lo que ya sabemos hacer. También significa aprender a resolver problemas nuevos.


3. La composición puede convertir cualquier esquina en un escenario


Una de las cosas que más disfruté fue construir imágenes a partir de los elementos que encontraba en la calle. Grafitis, anuncios publicitarios, fachadas coloridas, texturas y diferentes formas arquitectónicas se convirtieron en parte de la composición. En lugar de verlos como simples elementos del paisaje urbano, comencé a pensar en cómo podían relacionarse con cada artista y aportar algo a su retrato.


Me gusta que mis fotografías tengan una relación con el entorno, que los fondos no sean solamente decorativos y que cada decisión visual ayude a construir una imagen con personalidad.


En esta sesión, la ciudad dejó de ser un lugar de paso y se convirtió en parte de la propuesta visual de Deditos de Poyo.

Hacer retratos en la calle también es eso: observar, experimentar, jugar con los elementos disponibles y encontrar una composición interesante donde otros quizás solo ven una esquina.