Rafael Bossio • 2 de julio de 2026

Sesión preboda en Cartagena: la conexión antes de la boda

Nicolás y María José

  • Dos personas permanecen de pie una frente a la otra, frente a un edificio blanco cubierto de hiedra y con ventanas enrejadas.

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  • Dos personas posan frente a una puerta color lavanda y una pared color melocotón.

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  • Dos personas caminan junto a un edificio blanco histórico bajo la cálida luz del sol, sonriendo y conversando.

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Un dia antes de su matrimonio, recorrimos las calles del Centro Histórico de Cartagena para realizar la sesión preboda de Nicolás y María José. Comenzamos frente a la Iglesia San Pedro Claver, el mismo lugar donde un día después celebrarían su ceremonia.


Aunque el recorrido tenía un punto de partida, nunca tuvo un guion. Solo había una intención: que ellos disfrutaran el momento y que las fotografías hablaran de quiénes son, no de cómo deberían posar.


Toda la sesión fue realizada con luz natural. Es una decisión que hace parte de mi manera de fotografiar. La luz del día permite conservar la esencia del lugar, respetar sus colores y aprovechar cómo Cartagena transforma cada calle a medida que avanzan las horas.

Con frecuencia me preguntan cuáles son las poses que utilizo durante una sesión preboda. La verdad es que casi nunca trabajo con poses establecidas. Cada pareja tiene una forma distinta de expresar el cariño y cada espacio invita a moverse de una manera diferente.


Prefiero proponer acciones antes que posiciones. Les pido que caminen, que corran, que se abracen, que conversen, que se miren sin pensar en la cámara. A partir de esos movimientos aparecen gestos auténticos, posturas naturales y una conexión que no se puede dirigir. Ahí es donde realmente nacen las fotografías.




Una sesión preboda es el primer espacio donde construyo una relación con los novios antes del matrimonio. Durante esa hora aprendemos a trabajar juntos, ellos descubren que no necesitan saber posar y yo entiendo cómo se comunican, cómo se miran y cómo viven su relación.


Esa confianza transforma completamente el día de la boda. Cuando llega un momento lleno de emociones, abrazos y encuentros familiares, ya existe una conexión entre nosotros. Mi presencia deja de sentirse como la de un fotógrafo que dirige y pasa a ser la de alguien que acompaña y documenta.


Felicidades Maria Jose y Nicolas, mi mejores deseos para este nuevo momento de la vida. Disfrutenlo.



Una pareja sentada junto a una pequeña capilla blanca con cúpula, a la orilla del mar, bajo un cielo pálido.