Las Fiestas de Independencia de Cartagena
un patrimonio vivo que también habita en la fotografía

Comparsa en el cabildo de Getsemaní
Las Fiestas de Independencia de Cartagena de Indias acaban de dar un paso histórico al ser inscritas en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, un reconocimiento que confirma lo que generaciones de cartageneros han sabido desde siempre: estas celebraciones son mucho más que un carnaval o una conmemoración. Son un espacio donde convergen la memoria, la resistencia, la identidad afrocaribeña y la creación colectiva.
Este reconocimiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes no solo protege una tradición centenaria, sino que también invita a comprender las fiestas como un patrimonio vivo, construido por comparsas, cabildos, músicos, hacedores culturales, gestores y miles de ciudadanos que, cada noviembre, toman las calles para narrar la historia de Cartagena desde sus propios cuerpos, disfraces y expresiones populares.
La fotografía como memoria del patrimonio
Desde hace más de cinco años he dedicado buena parte de mi trabajo documental a fotografiar las Fiestas de Independencia de Cartagena. No ha sido únicamente el registro de un evento anual, sino el seguimiento constante de un proceso cultural que cambia, se reinventa y dialoga con la ciudad.
En ese recorrido nació La foto es el disfraz, un proyecto de fotografía documental que explora cómo el disfraz deja de ser un simple vestuario para convertirse en una forma de identidad, memoria y resistencia. Cada retrato habla de una persona, de un barrio, de una tradición familiar y de una manera de entender la fiesta como patrimonio colectivo.
Durante estos años he reunido un archivo de más de 300 fotografías, realizadas entre comparsas, cabildos, ensayos, desfiles y momentos íntimos que rara vez aparecen en las imágenes oficiales. Ese archivo se encuentra actualmente en proceso de edición para convertirse en un fotolibro, una publicación que busca aportar a la memoria visual de una de las manifestaciones culturales más importantes del Caribe colombiano.
Un patrimonio que también necesita imágenes
La declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial representa una oportunidad para reflexionar sobre el papel de la fotografía en la preservación de la memoria. Las imágenes no reemplazan la experiencia de la fiesta, pero sí permiten que futuras generaciones comprendan cómo se vivía, quiénes la hicieron posible y cuáles fueron los rostros que sostuvieron esta tradición.
Cada fotografía es un documento histórico. Con el paso del tiempo adquiere un valor que trasciende lo estético: se convierte en testimonio de una ciudad, de una comunidad y de un momento irrepetible.
La foto es el disfraz: un archivo para el futuro
El reconocimiento nacional llega en un momento muy significativo para mi trabajo. Mientras las fiestas reciben esta declaratoria, continúo editando La foto es el disfraz, un fotolibro construido a partir de más de 300 imágenes documentales realizadas durante años de acompañamiento a las celebraciones.
Mi intención no es únicamente publicar un libro de fotografías, sino aportar un archivo visual que dialogue con la memoria colectiva de Cartagena y contribuya a preservar una manifestación cultural que hoy pertenece oficialmente al patrimonio inmaterial de todos los colombianos.
Porque las fiestas viven en las calles, en los cuerpos, en la música y en los disfraces. Pero también permanecen en las fotografías, que tienen la capacidad de detener el tiempo y recordar que el patrimonio no solo se celebra: también se documenta.





