Encontrar la imagen que ya existe
Laura Cruz: Colores
Fotografía de retrato con Laura Cruz, artista de Cartagena.
¿Qué significa realmente hacer un retrato?
Podríamos pensar que se trata simplemente de encontrar una buena luz, elegir un fondo, ubicar a una persona frente a la cámara y presionar el disparador. Pero para mí, el retrato comienza mucho antes.
Comienza cuando conocemos a la persona que tenemos delante.
Hace poco tuve la oportunidad de fotografiar a Laura Cruz, artista de Cartagena, en un proceso que también estuvo acompañado por la realización de un video musical. Trabajar con ella me recordó algo que cada vez considero más importante en mi práctica: un retrato no debería intentar convertir a una persona en otra, sino encontrar una manera de hacer visible quién es.
La pose que ya existe
Hace algunos meses encontré una reflexión de la fotógrafa japonesa-estadounidense Haruka Sakaguchi sobre su experiencia fotografiando retratos. En su serie Studio Hours, Sakaguchi habla de prestar atención a lo que denomina la resting pose: esa postura natural que aparece cuando una persona deja de intentar posar y simplemente vuelve a sentirse cómoda con su propio cuerpo.
Su planteamiento cuestiona algo que vemos constantemente en la fotografía de retrato: la idea de que existe una fórmula universal para posar.
No todas las personas se paran igual.
No todas saben qué hacer con las manos.
No todas se sienten cómodas mirando directamente a la cámara.
Y no todas necesitan ser dirigidas de la misma manera.
Sakaguchi propone observar esos pequeños comportamientos que aparecen durante una conversación: cómo alguien cruza las piernas, dónde coloca las manos, cómo cambia su postura o qué hace cuando deja de pensar en la cámara.
Para mí, ahí aparece una de las claves del retrato.
Antes de pedirle a alguien que pose, prefiero observar cómo habita su propio cuerpo.
El retrato como encuentro
Fotografiar personas también significa relacionarse con ellas.
Hay una conversación antes de la imagen. Hay silencios, movimientos, gestos inesperados y momentos en los que la cámara deja de sentirse como el centro de la escena.
Por eso no me interesa trabajar únicamente con referencias de poses previamente establecidas. Prefiero proponer acciones, caminar, conversar, cambiar de lugar, experimentar con el movimiento y dejar que la persona encuentre poco a poco una manera propia de estar frente al lente.
A veces una fotografía aparece cuando alguien está mirando directamente a la cámara.
Pero otras veces aparece mientras camina, se ríe, mira hacia otro lado o simplemente vuelve a su posición natural.
La dirección fotográfica no tiene que borrar la personalidad. Tiene que ayudar a que aparezca. Fotografiar a un artista también es fotografiar su universo En el caso de Laura, el retrato no buscaba únicamente producir nuevas fotografías para su archivo personal.
También queríamos construir imágenes que dialogaran con su universo como artista.
Esto me interesa especialmente cuando trabajo con personas que utilizan su imagen como parte de su práctica profesional: músicos, artistas visuales, escritores, diseñadores, gestores culturales, fotógrafos, investigadores o profesionales que están atravesando una nueva etapa.
Una fotografía puede ser técnicamente correcta y, aun así, no decir absolutamente nada sobre quien aparece en ella.
Por eso una sesión de retrato puede ser también un ejercicio de construcción de identidad.
¿Cómo quiero verme?
¿Qué quiero comunicar?
¿Qué parte de mí quiero mostrar?
¿Qué imagen corresponde a la persona que soy hoy?
Estas preguntas pueden ser tan importantes como elegir la locación, la ropa o la iluminación.
No se trata de posar mejor. Se trata de sentirse representado.
Creo que una buena sesión de retrato ocurre cuando dejamos de pensar únicamente en “salir bien en una foto”.
La fotografía empieza a funcionar de otra manera cuando la persona puede reconocerse en ella.
No necesariamente porque la imagen sea perfecta, sino porque hay algo de su gesto, de su energía, de su carácter o de su manera de habitar el espacio. Ese es uno de los motivos por los que disfruto tanto fotografiar retratos.
Porque cada persona trae consigo una manera diferente de estar frente a la cámara. Mi trabajo consiste, en buena medida, en descubrirla.
Retratos en Bogotá
El próximo 3 de octubre estaré en Bogotá realizando sesiones de retrato para artistas, profesionales, creativos y personas que quieran renovar su imagen.
No necesitas saber posar.
No necesitas tener experiencia frente a una cámara.
Y tampoco necesitas llegar con una idea completamente definida.
La sesión comienza con una conversación y a partir de ahí construimos juntos las imágenes: exploramos gestos, movimientos, miradas, espacios y diferentes maneras de habitar el encuadre. Porque para mí, un retrato no consiste en imponer una imagen sobre alguien. Consiste en encontrar, juntos, una imagen que ya estaba ahí.
Texto y fotografías: Rafael Bossio
Retrato: Laura Cruz
Cartagena de Indias, Colombia.






